No teníamos comida hecha, no teníamos ganas de ir a un bar o restaurante, así que optamos por comprar pan, un poco de fiambre, una botella de refresco y buscar un sitio bonito para comer tranquilamente.
Fue un día estupendo, sin haberlo preparado. Un día de risas, de volver a ser novios, de disfrutar el uno del otro.
El lugar es precioso, lleno de pinos, robles, castaños, madroños,...
No hacía mucho sol, pero la temperatura era perfecta, cálida y suave, ideal para estar allí sentados.
A veces no nos damos cuenta de todo lo maravilloso que tenemos a nuestro alrededor, de todo lo que tenemos para disfrutar y cuánto deberíamos de agradecer a la vida. Sé que suena muy a tópico, pero deberíamos parar y mirar a nuestro entorno durante un minuto, nos daríamos cuenta de lo maravilloso que es nuestro país, lo hermoso que es con sus diferencias entre el norte y el sur, con sus distintos paisajes y sus gentes diversas.
Un país rico en naturaleza, cultura y sobre todo en personas.
Os animo a que os perdáis en vuestra tierra, en algún rincón remoto , y busquéis el paraíso, vuestro paraíso.
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